¿Contar calorías o pasar de las calorías?

¿Atender a las recomendaciones nutricionales o pasar de ellas?

La obsesión con la delgadez, las calorías y la comida está destruyendo la vida de muchos miles de personas, y reduciendo la calidad de vida de muchas más.

No es vida estar siempre con la dieta en la mente, lo que puedo y no puedo comer, sufriendo al desear comer cosas que sientes que están prohibidas.

Muchas personas están perdidas en la confusión de un mar de recomendaciones dietéticas, conteo de calorías, alimentos prohibidos y permitidos.

¿Qué hacer para aprovechar toda esa información sobre nutrición sin que se convierta en un conjunto de normas rígidas a seguir?

¿Sin que sea un grupo de prohibiciones que estés deseando saltarte?

¿Sin que se produzca el sufrimiento de querer comer alimentos a los que sientes que no puedes acceder?

La brújula… ¿perfecta?

Generalmente lo que se busca en las recomendaciones nutricionales, en las dietas, en el conteo de calorías y demás, es una guía.

Ves que engordas, que tu salud no va bien, y buscas un camino a seguir para estar mejor.

La intención es la mejor, pero lo que se ha ido viendo a lo largo de los años es que esta forma de guiarse tiene varios inconvenientes.

  • El más importante es la falta de resultado a largo plazo.
    A corto las dietas funcionan. Casi todo el mundo que se lo propone consigue adelgazar siguiendo recomendaciones dietéticas.
    A largo, lo que indica la investigación es que el 90% de las personas que adelgazan siguiendo dieta, empiezan a recuperar el peso al cabo de 1 año. Y de esos la mitad acaban con más peso del que tenían antes de la dieta.
  • Otro inconveniente es la sensación de prohibición. El funcionamiento psicológico normal del ser humano le lleva a resistirse a las prohibiciones, y a sufrir cuando siente que algo le está vetado. Esto contribuye mucho al efecto rebote de las dietas.
  • En tercer lugar, funcionar en cuanto a la alimentación en base a recomendaciones nutricionales lleva a la desconexión con el propio cuerpo y a sentir confusión. » ¿Debo comer esto o no?» » ¿Cuánto comer de esto?»

Y si esto no acaba de funcionar bien, ¿Qué hacer entonces?

Cuando yo empecé a experimentar con la atención plena aplicada a la comida, sentí que había encontrado la brújula perfecta. Tampoco esto fue así del todo, luego te cuento porqué.

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La atención plena aplicada a la alimentación

¿Cómo la atención plena te guía en cuanto a tu alimentación y te ayuda a llegar a tu peso ideal?

Cuando llevas años desconectada de tus sensaciones internas relativas al hambre y la saciedad, la sensación de volver a estar ahí, con ellas, es brutal.

No se consigue de la noche a la mañana, no vayas a pensar. Pero siguen ahí. Tan solo hay que tener paciencia y prestar oído. Pronto tu cuerpo volverá a confiar en que le escuchas, en que lo que tiene para contarte es importante para ti y te hablará.

Con el tiempo dejas de tener dudas. Sabes con claridad cuándo sí necesitas comer y cuándo no. Tal vez todavía tengas el escollo del hambre emocional. Pero al menos esa parte está solucionada, ya no hay pie al engaño.

Sabes sin dudar cuándo y cuánto, pero… ¿el qué?

¿De verdad mi cuerpo me va a decir qué tipo de alimento necesita, qué tipo de alimento le va a venir bien, incluso a largo plazo?

Creo que aquí es donde es positivo echar mano de los conocimientos nutricionales.

 

La brújula perfecta

La atención plena aplicada a la comida ( y la atención plena en general), es una habilidad que se perfecciona con los años.
Cuando empiezas a practicar encuentras resultados casi de inmediato.
Otros resultados tardan más en llegar.

Las personas sentimos un instinto natural hacia los alimentos muy calóricos, las grasas, los hidratos de carbono, los azucares. Este instinto nos ayudó a sobrevivir hasta no hace mucho en términos evolutivos, durante el Paleolítico.

Sin embargo el cambio en cuanto a qué alimentos están fácilmente accesibles ha sido tan drástico, que lo que nos ayudaba a sobrevivir ahora nos lleva a enfermar y a tener peor calidad de vida. Seguimos deseando lo mismo, y con igual intensidad, pero lo que durante el Paleolítico era escaso, ahora es abundante.

Es por eso que tener conocimientos nutricionales acerca de qué nos viene bien y qué no es muy útil. Porque si nos guiamos por lo que nos pide el cuerpo seguramente escogeríamos opciones que a la larga no nos vendrían demasiado bien.

¿Cómo combinar ambas sabidurías, la de la mente y la del cuerpo para conseguir la brújula perfecta?

Creo que la brújula perfecta utiliza la información del cuerpo en cuanto a cuándo y cuánto comer, e incluso qué comer. Pero teniendo en cuenta la información nutricional avalada científicamente a la hora de decidir qué tipo de alimentos tomar.

La habilidad de llegar a sentir en el cuerpo qué alimentos necesitamos, incluso a largo plazo, para que el cuerpo funcione bien, se puede llegar a adquirir.

Pero es una habilidad que puede requerir de mucho tiempo, por eso es beneficioso complementar la sabiduría del cuerpo con la de la mente para realizar buenas elecciones alimentarias.

 

Qué cambios se producen cuando aplicas la atención plena a tu alimentación

Los cambios y los beneficios son muchos. Te enumeraré solo algunos, relacionados con lo que he comentado en el artículo de hoy:

  • Sentimiento de elección. Dejas de sentir restricción, prohibición, dejas de pensar «No puedo comer esto». Te responsabilizas de tu salud y de tu cuerpo, y sientes que haces elecciones, las mejores para ti.
  • Claridad. Sientes que sabes en todo momento si necesitas o no comer, cuánto y qué necesitas. Y si hay duda sabes que es cuestión de seguir escuchando o de esperar un poco.
  • Llegas a tu peso de forma natural. Sabes cuál es el punto en que parar de comer para cuidar tu salud y tu peso.

Ojalá este artículo de hoy te sea de utilidad.

Si deseas mejorar tu relación con la comida, no dudes en solicitar una entrevista gratuita sin compromiso. Podrás conocerme y comprobar si soy la persona adecuada para acompañarte en tu proceso de cambio.