¿Qué es la felicidad?

¿Cómo influye en nuestra forma de comer, en nuestras rutinas de auto-cuidado?

¿Cómo alcanzarla?

¡Qué difícil es hablar acerca de este tema!

Y es que cuesta mucho definir qué es la felicidad, es casi imposible ponerse de acuerdo acerca de qué es y cómo alcanzarla (ya hablen de ello los grandes filósofos, o los pequeños ante un café).

Y al final parece como si todo se quedase en algo abstracto e inalcanzable, y la felicidad se te escurriese por entre los dedos cada vez que haces intentos por alcanzarla.

Sin embargo, se puede llevar este tema a la concreción y al día a día.  Existen dos vías que te llevarán de manera directa a asentarte en la felicidad.

Y haciendo mención al tema que solemos tratar por aquí: cuando recorras estas dos vías, podrás comprobar cómo esto incide de manera favorable en tu relación con la comida. Es casi inevitable.

 

1. ¿Qué es la felicidad?

«La felicidad es el único objetivo que siempre escogemos por sí mismo y nunca para conseguir otro fin»

Aristóteles

No es de extrañar que  incontables pensadores hayan debatido acerca de lo que es la felicidad y cómo llegar a ella.

Y es que, si te observas, y observas a las personas que te rodean, comprobarás que todas las conductas que realizamos en el día a día van encaminadas a lo mismo. Podemos llamarlo de muchas formas, pero todos los seres humanos tienen un anhelo profundo de felicidad.

En la actualidad, desde la psicología se habla de dos vías desde las que alcanzar el bienestar y la felicidad:

  • la primera hace hincapié en el placer, el disfrute y las emociones positivas
  • la segunda se centra en llevar una vida llena de sentido y de propósito

Diferentes filósofos y líderes espirituales a lo largo de la historia han confiado en una u otra perspectiva como la única forma válida de ser feliz.

Pero no tenemos porqué escoger.

Si actuamos con inteligencia, el placer y el disfrute pueden aportarnos un tipo de energía que contribuya significativamente a nuestro bienestar.

Si además tienes claros tus valores y metas y actúas de acuerdo a ellos, dotarás a tu vida de sentido, proporcionándote esto una felicidad profunda, que subyacerá a todos los momentos, sean estos placenteros o desagradables.

2. Las dos vías para alcanzar la felicidad

La del placer

Todas las personas necesitamos tener dosis de placer, diversión y estímulo. Está comprobado que las personas que no realizan suficientes actividades que les gustan, suelen tener un bajo estado anímico. Y al revés, a las personas con bajo estado de ánimo, se les suele recomendar en primer lugar que incrementen la cantidad de tiempo que dedican a ese tipo de actividades. Simplemente funciona.

Vivimos en un tipo de cultura que aparentemente respalda esta necesidad, pero a veces una se puede sentir culpable si dedica tiempo a descansar, o a hacer lo que le gusta. Hay tantas obligaciones…

Un obstáculo importante para cubrir esta necesidad suele ser la baja autoestima. Si eres consciente de que tu día a día es aburrido, cargado de obligaciones, y aún así no eres capaz de concederte momentos para lo que te gusta, el motivo bien puede ser ese.

A veces no hay porqué añadir nada a la vida para hacerla más placentera. Tenemos lo que necesitamos ahí, al alcance de la mano, y no nos damos cuenta.

Quizá tenemos algunos amigos, pero no dedicamos tiempo a una buena charla. O hijos, y no disfrutamos de su risa. O vivimos en el campo, pero creemos que no hay tiempo para un paseo de esos que se saborean. Quizá tenemos una cámara de fotos en un cajón, y una ciudad que fotografiar, o una bici, o unos pinceles olvidados.

Una forma sencilla de exprimir esta vía a tope, es practicar mindfulness. Cuando practicas a diario este tipo de meditación, al cabo de poco tiempo empiezas a percibir más momentos agradables, a disfrutar de todo lo cotidiano y sencillo como si fuera extraordinario. El tacto del aire, la forma y los colores de los árboles, los sonidos del campo o de la ciudad. Lo corriente se vuelve vívido. La investigación demuestra que la práctica de mindfulness incrementa las sensaciones y emociones positivas, contribuyendo a la felicidad.

Mindfulness contrarresta el natural sesgo negativo que tenemos todas las personas, y nos lleva a focalizar la atención en lo negativo de nuestra vida.

Si empiezas a disfrutar de tu cotidianeidad aumentarás la resiliencia frente a los altibajos normales de la vida.

Ejercicio

Haz dos listas

Una con las actividades placenteras que te gustaría incorporar a tu vida

Otra con todo lo que tienes en tu vida, a mano, y que crees que podrías disfrutar, o disfrutar mucho más pero no lo estás haciendo

La del sentido

Es muy positivo que haya buenas dosis de placer en nuestra vida. Sin embargo hay algo que no conviene, y es perseguir el placer a toda costa. Lo primero nos da felicidad, lo segundo es fácil que nos lleve al sufrimiento.

En toda vida hay momentos estresantes o dolorosos, y precisamente el llevar una vida basada en el sentido y el propósito implica que tendremos que pasar por muchos de esos momentos.

Es importante diferenciar entre estar bien  y sentirse bien. 

Hacer cosas que para ti tienen sentido y que están alineadas con tu propósito, puede llevarte a estar bien, aún sintiéndote mal en momentos determinados.

Por ejemplo, yo valoro mucho la entrega y el apoyo a mi familia. Esto en ocasiones me supone sentirme mal, estresada, cansada o teniendo que aplazar necesidades legítimas. Pero a todo eso subyace un estar bien constante, porque actuar acorde a los propios valores simplemente contribuye a la felicidad.

Cultivar este elemento de felicidad no siempre es placentero, cómodo o agradable. Perseverar en los principios de uno puede ser doloroso y difícil. Pero los estudios demuestran que las personas que lo hacen sienten una mayor satisfacción vital, mejor estado de ánimo y mayor autoestima.

Ejercicio

Haz un listado con tus principales valores personales.

Eso que es más importante en tu vida, que te orienta a la hora de tomar decisiones y te guía en la vida.

Eso por lo que estás dispuesta, cuando sea necesario, a dejar de lado la comodidad y el placer.

3. Ser más feliz para necesitar menos de la comida

Cuando una persona come en exceso, y quiere dejar de hacerlo, un paso importante es hacerse consciente de cuáles son las causas que le llevan a ello.

Las causas pueden ser muy variadas, dependiendo de las personas, y una misma persona suele tener muchas causas diferentes que le llevan a ese comportamiento.

Una de las causas más importantes es la búsqueda de placer.

Cuando una persona detecta que la búsqueda de placer le lleva con frecuencia a comer en exceso, hay una pregunta que le conviene hacerse:

«¿Hay suficiente cantidad de placer en mi vida, fuera de la comida?»

Hay que ser honesta en la respuesta, y darse cuenta de si se está buscando este tipo de felicidad en la comida.

En otros casos , puede que haya suficiente placer en la vida pero se siente como un vacío, como una falta de sentido en lo que se hace.

Este es un sentimiento desagradable y doloroso; tanto que en personas que comen emocionalmente puede llevarles a episodios de comer en exceso para sentirse «llenas», o para reducir la consciencia de tales sentimientos.

Es también en este caso necesario hacer un ejercicio de honestidad. Y es que no es fácil admitir determinadas cosas. A veces da miedo, porque tememos no poder cambiar, o no poder darnos lo que necesitamos.

Déjate guiar por la intuición, y afronta aquello para lo que sepas que estás preparada. Cuando estés lista para avanzar, avanzarás.

Ojalá este artículo te sea de utilidad,

Te envío un gran abrazo.