¿Cómo es tu relación con la báscula? ¿Sientes que estás enganchada a pesarte?

Con enganche me refiero a si te pesas todos los días, incluso varias veces al día; también a si sientes que no puedes evitarlo, si te ves impulsada por una fuerza interior hacia la báscula, aunque pienses que ya no quieres hacerlo más y lo encuentres absurdo.

¿Te ves reflejada?

Entonces sigue leyendo, pues lo que viene a continuación te ayudará a entender mejor lo que te ocurre, y a encontrar claves para cambiarlo.

Las consecuencias negativas de pesarse en exceso

Puede parecer un comportamiento que no te hace daño; al fin y al cabo, no es más que dedicar unos instantes a ello, y ya está.

Sin embargo, es muy posible que te afecte más de lo que pueda parecer a simple vista.

¿Cuál es la parte negativa de pesarse en exceso?

  • Afecta demasiado a tu estado de ánimo. Si la báscula ese día te dice lo que quieres escuchar estupendo, pero si no… para algunas personas, incrementos de incluso menos de 1 kilo puede suponer estar de mal humor, irritables o tristes.
  • Sientes ansiedad: debido a lo anterior, a la preocupación por engordar, el momento de enfrentarse a la báscula produce ansiedad. Puede llegar a convertirse en un momento rodeado de una cierta ansiedad y dolor psíquico.
  • Afecta a tu conducta: algunas personas, si suben aunque sea un poco de peso, o no bajan, pueden ponerse demasiado estrictas con la dieta, más de lo conveniente. Otras, si ven que han bajado, se dan permiso para comer en exceso, para darse un atracón o comer de modo emocional.
  • Te resta energía y atención. Aunque pueda parecer que pesarse es tan solo dedicar unos segundos, en realidad forma parte de una obsesión que va más allá; si estás tan pendiente de la báscula, posiblemente dediques bastante tiempo a nivel mental al tema de tu peso, tiempo y energías que podrías dedicar a temas más enriquecedores o a descansar.

 

  • Das un enorme poder a algo externo. Pones tu foco, sitúas tu centro de gravedad en algo exterior. Le das poder a la báscula para sentirte bien o mal, para comer o no comer, para tener o no autoestima ese día, para ir a una fiesta, para encontrarte con gente, para encerrarte y no querer salir, para sentirte merecedora de lo bueno de la vida, para ir por la vida con la cabeza bien alta, sintiéndote orgullosa de tí, o para sentirte como una basura ese día.

¿Te gustaría que la báscula dejase de tener ese poder sobre ti?

Entonces es necesario dar un paso más. Es necesario que explores en tu interior y encuentres qué te está aportando de positivo el pesarte tanto.

 

¿En qué te está ayudando el pesarte con frecuencia?

Todo lo que hacemos en la vida se sostiene sobre el hecho de que nos está aportando algo positivo, o bien nos está quitando o aliviando de algo negativo.

Descubrir qué te está aportando a ti el pesarte con tanta frecuencia te ayuda a entender porqué lo haces y te da las claves para encontrar un camino de cambio.

Aquí algunas ideas:

  • Si te pesas y ves que has bajado de peso, aunque sea un poco, te sientes muy feliz. La sensación de bienestar al ver una bajada de peso puede llegar a ser muy intensa.
  • Si bajas de peso sientes que puedes afrontar el mundo, la vida y a la gente desde una posición de más seguridad y confianza en ti misma.
  • Al bajar de peso, sientes que te puedes querer a ti misma, te sientes orgullosa y fuerte.
  • Para reducir la incertidumbre: como tienes miedo a engordar, necesitas saber que eso que temes no ha ocurrido, así que te subes a la báscula una y otra vez. Es posible que lo que te diga la báscula en un momento dado no te guste, pero es mejor tener malas noticias que no tener noticias.
  • Para tener un criterio sobre cuánto comer: si subes, sabes que tienes que comer menos, si te mantienes o bajas, lo estás haciendo bien. Si no te pesas, no sabes cómo decidir cuánto comer.

Pero es necesario que busques en tu interior, te observes, y encuentres tus propios motivos.

Encontrar tus claves para el cambio

Basándote en aquello que te aporta de positivo el pesarte puedes encontrar algunas claves para dejar de hacerlo.

Te voy a poner un ejemplo:

Como expreso más arriba, con frecuencia el pesarse obsesivamente responde a una necesidad de sentirse bien. Si ves que bajas de peso, te sientes bien contigo misma.

Todo el mundo necesita sentirse portador de una sensación de valía personal y bienestar en la mayoría de las situaciones.

Si normalmente no tienes estas sensaciones de valía y bienestar, las vas a perseguir donde sea y como sea. Con frecuencia en lugares y por medios poco beneficiosos a la larga.

Pesarte y comprobar que has bajado es una de esas formas poco beneficiosas a larga de conseguir sentirte valiosa y a gusto.

Es muy positivo tener un peso adecuado, y también es positivo que tu peso sea una fuente de autoestima.

El problema viene cuando no hay otras fuentes de autoestima, y el subir de peso o bajar tiene una influencia enorme en tus emociones.

Sentir una cierta alegría cuando conseguimos el objetivo de adelgazar si tenemos sobrepeso es natural y sano. Sentirse mal cuando engordamos si tenemos sobrepeso y el objetivo de bajar, es natural y sano.

Que una subida de peso te estropee todo el día, que te sientas muy mal por ello, que te afecte en exceso, es indicativo de que probablemente es necesario trabajar para que esto deje de ocurrir.

La salida a esto es darte lo que necesitas de un modo sano y beneficioso para ti a corto y a largo plazo.

Si necesitas autoestima, ve a por ella directamente.

Lo que necesitas no es concederte momentos efímeros de bienestar, si no un auténtico cariño hacia ti, global y duradero.

¿Tienes una relación dañina con la báscula? ¿Te pesas demasiado? ¿Te afecta demasiado el número que indica? Compártelo en comentarios.

Y recuerda, si deseas que te ayude a mejorar tu relación con la comida, puedes reservar conmigo, una sesión gratuita sin compromiso.