¿Qué es eso del Sistema de Recompensa del cerebro y qué tiene que ver en adelgazar o en el control del peso?

Si quieres dejar de comer en exceso, entérate de cómo este circuito cerebral puede estar impidiéndote comer sano y en cantidades ajustadas.

Descubre con el artículo de hoy cómo mejorar tu autocontrol entendiendo mejor tu Sistema cerebral de Recompensa.

1. ¿Qué es el Sistema de Recompensa?

El Sistema de Recompensa es un circuito cerebral que se activa cuando ante ti aparece la posibilidad de conseguir algo que te hará sentir bien.

Una cosa así:

Eso sí, bien de manera inmediata. A tu sistema de recompensa le importa un pimiento cómo te vas a sentir, no ya mañana, si no de aquí a una hora.

Ese algo que te hará sentir bien puede ser comida, bebida, un encuentro sexual, ganar en un juego de azar, hacer compras, tomar café, ir de rebajas…

¿Cómo se activa este Circuito de Recompensa en el caso del deseo compulsivo de comida?

  • Ves o imaginas comida
  • el cerebro descarga un neurotransmisor llamado dopamina
  • se genera un enorme deseo por la comida
  • sientes mucha activación física, lo cuál te ayuda a ponerte en movimiento hacia el objeto de tu deseo

Desde los primeros experimentos a partir de los cuáles se descubrió esta zona del cerebro, se pudo comprobar cómo el Sistema de Recompensa y la dopamina estaban implicados en la conducta adictiva y las compulsiones.

[bctt tweet=»El Circuito de Recompensa de tu cerebro te impide adelgazar» username=»@BeaAlvarezVal»]
En la década de los 60 del siglo pasado, se hizo un experimento implantando electrodos en el Circuito de Recompensa en seres humanos. A los sujetos se les dio un aparato con un botón , con el que podían estimular dicho Circuito cuando quisieran.

Se comprobó lo siguiente:

  • apretaban el botón, de media, unas 40 veces por minuto.
  • algunos no paraban para descansar, a pesar de estar cansados, por no dejar de estimular su Circuito de Recompensa
  • un sujeto, después de que el investigador hubo quitado los electrodos, siguió apretando el botón 200 veces.

Pero, ¿qué sentían los sujetos durante la estimulación del Circuito de Recompensa?

  • No sentían placer ni verdadera satisfacción
  • Lo que sentían era anticipación
  • La sensación era frustrante, pese a apretar el botón repetidamente y a veces con desesperación, nunca sentían la satisfacción que creían estar a punto de alcanzar

Y es que este circuito promete el placer pero no lo da en si mismo.

Te dice:

» Hazlo, te vas a sentir de maravilla»

Otra cosa es que luego, en realidad, sea tan maravilloso.

¿Te suena a algo?

2.¿Es que es defectuoso nuestro cerebro?

Si este Circuito cerebral de Recompensa nos mete en problemas con la comida, el juego, las compras… ¿es que es una parte defectuosa de nuestro cerebro?

No es en absoluto defectuoso, funciona a la perfección… en el entorno para el que fue creado. Un entorno en el que no había comida basura, no había dinero que dejarse en los juegos de azar, ni había centros comerciales.

En concreto, en lo que respecta a la comida, el Sistema de Recompensa se desarrolló en un entorno (durante el Paleolítico) en el que había escasez de alimentos ricos en carbohidratos y grasa.

Desear con intensidad este tipo de alimentos ayudaba a la perfección a sobrevivir, a mejorar nuestra calidad de vida, y a cuidar nuestra salud física y mental a largo plazo. Precisamente el deseo intenso hacía que la persona pusiera muchos recursos en juego para conseguir ese tipo de comida, y el conseguir esas pequeñas cantidades le ayudaba a estar bien nutrida y con, tal vez, algo de grasa extra para los períodos de carestía.

En aquel entorno existía una armonía entre los deseos (por más intensos que fueran) y la buena salud.

Ahora ya no es así.

Ahora vivimos en un entorno para el cuál no hemos sido creados y eso es bastante incómodo (como mínimo) en ocasiones.

Mientras tus antepasadas babeaban ante la posibilidad de comer algo de miel o algunas frutas dulces (y para de contar) , tu lo haces ante alimentos mucho menos saludables y con la posibilidad de obtenerlos en cantidades grandes.

Créeme, tu cerebro no ha sido hecho para tener ante si cantidades ingentes de alimentos dulces y grasos.

[bctt tweet=»Tu cerebro no ha sido hecho para tener acceso fácil a los hidratos y las grasas.» username=»@BeaAlvarezVal»]

Aún así, tu eres la responsable última de tu felicidad y tu salud, no la naturaleza o la suerte.

Esto es muy importante, repítelo una vez más:

Yo soy la responsable última de mi felicidad y mi salud, no la naturaleza o la suerte.

Repite esto todos los días, si hace falta.

Tienes recursos para conseguir tu felicidad. Como mínimo, tienes derecho a luchar por ella.

Tienes tu inteligencia, tu capacidad de gestionar las emociones, la posibilidad de educar tus deseos, y tu inacabable capacidad de aprendizaje.

3.Estrategias para entenderte con tu Sistema de Recompensa

Básicamente, si tienes dificultades con tu peso o con tu forma de comer (descontrol), y notas que parte del problema puede venir de esa sensación de deseo, ansiedad y urgencia por comer, tienes que poner en marcha recursos para no dejarte arrastrar por la dopamina.

  • Hazte un guiño, se cómplice de ti misma.
    Yo cuando noto esa particular sensación de deseo y ansiedad, me digo: » Oh, oh, dopamina en acción». A veces lo siento ante la comida, pero también en los centros comerciales ( es que hay tiendas que son… dan ganas de ponerse a comprar un montón de cosas bonitas),  en el supermercado o ante el ordenador ( cuando siento ganas de comprobar una vez más mis correos o las redes sociales ).
    Entender lo que me está ocurriendo, y hacerme un guiño a mi misma, me ayuda a verlo con perspectiva y a no dejarme arrastrar por ello.
  • Clarificar tus objetivos.
    Entender que es diferente conseguir lo que quiere el sistema de recompensa y lo que quieres tu.
    ¿Qué te hará feliz a largo plazo?
    El sistema de recompensa actúa a corto plazo. Quiere sentir placer, relajación, no pensar en los problemas… y lo quiere ya.
    Pero a lo mejor tú quieres salud, estar más delgada, sentirte de otra manera en relación a la comida… Y nada de esto se consigue ¡Ya!
    ¿Qué elijes? No olvides que es tu decisión, aunque te cueste llevarla a cabo, y nadie dice que te tengan que salir las cosas a la primera ( ni a la segunda, ni a la tercera…). Pero en el momento en que elijes, empiezas un camino.
    Y es importante también recordar que en ese camino hay que pensar en cuidar el corto plazo, dar salidas sanas a esa necesidad que tenemos de placer inmediato.
  • Clarificar tus valores
    Es duro llegar a conseguir una relación diferente con la comida, te lo aseguro.
    Por eso hay que tirar de todos los recursos posibles para seguir adelante cuando:
    creas que no lo vas a conseguir, pienses que te importa una mierda y ya no lo quieres conseguir, estés cansada, estés harta de intentarlo y fallar ( o creer que fallas), sientas que no hay avance ( lo cuál no quiere decir que no lo haya), lo estés consiguiendo y pienses que era mejor la vida antes cuando te desahogabas con la comida
    Por todas las fases pasé yo y lo que ayuda a sostenerse frente a todo esto es preguntarse:
    «De acuerdo, pero, ¿qué quiero yo? Realmente ¿qué quiero? ¿qué es lo más importante para mi?» 
    Aquí lo que sale es el tema de los valores. Cada cuál tiene los suyos, y no hay ninguno mejor que otro. Lo que es necesario es conocerlos. En mi caso: Libertad ( que choca de frente con la necesidad de utilizar la comida para hacer frente a las emociones, situaciones…), Energía ( sentir energía física), Crecimiento Personal. Estos tres valores, importantísimos para mi, los he traído a la consciencia una y otra vez para recordarme lo que de verdad me importa.

¿Cuáles son tus valores y cómo conectas con ellos en los momentos difíciles para ayudarte a decidir?

Espero que el artículo de hoy te haya sido de utilidad.

Recuerda que si estás en camino de mejorar tu relación con la comida, y sientes que necesitas ayuda para ello, te ofrezco una sesión gratuita sin compromiso.

Un abrazo,

Si prefieres escucharlo: