¿Utilizas a veces la comida como un modo de proporcionarte consuelo y de sentirte confortada?

Si es así, hoy te traigo un modo alternativo y muy saludable ( en todos los sentidos) de conseguir esas sensaciones de calidez y seguridad que necesitas.

Los sistemas de regulación emocional

Simplificando podemos decir que nuestro cerebro contiene tres sistemas de regulación emocional:

1.- Sistema de amenaza:
Detecta rápidamente las amenazas existentes y nos produce emociones como ansiedad, ira o disgusto, que nos motivan a responder a dichas amenazas. Siendo como es una fuente de emociones desagradables, no hay que perder de vista que es un sistema de protección.
Algo muy importante en relación a estos sistemas, es que nuestro cerebro da más importancia a percibir y afrontar las amenazas que a percibir y responder a lo agradable. Esto es debido a que hacerlo así aumenta las probabilidades de supervivencia; la evolución de lo que se ocupa es de la supervivencia de la especie, no de la felicidad de cada individuo. Así pues, la evolución nos ha ido modelando para que estemos más focalizados hacia lo negativo. Positivo para la supervivencia, negativo para tu bienestar.

2.- Sistema de búsqueda de recursos:
Orientado a que consigamos los recursos que necesitamos para sobrevivir y prosperar tales como alimento, sexo, comodidades, amistad, reconocimiento… Cuando logramos lo que necesitamos, nos vemos inundados de sentimientos de emoción y placer. Es un sistema primario de activación, jugando la dopamina un papel importante en ello. Cuando algo nos impide lograr nuestras metas, suele activarse el sistema del que hemos hablado anteriormente, el de amenaza.

3.- Sistema de confortamiento, satisfacción y seguridad:
Este sistema nos aporta calma, tranquilidad y paz. Cuando no existe ninguna amenaza, y no se tiene que conseguir nada, podemos sentir esta satisfacción.

Lo importante aquí es darse cuenta de que los tres sistemas son necesarios para poder responder adecuadamente a los desafíos y experiencias vitales. No se trata de intentar quedarse con uno y eliminar los otros. Lo interesante es que exista un equilibrio y que cada uno de ellos se active en los momentos apropiados.

El confortamiento equilibra a los otros dos sistemas

Los tres sistemas son necesarios pero, ¿qué ocurre cuando el Sistema de amenaza está activo en exceso, o con demasiada intensidad? ¿ O cuando el Sistema de búsqueda de recursos es utilizado para compensar un sentimiento de poca valía y sentimos que nuestros logros nunca son suficientes?

En tales casos nuestro Sistema de confortamiento puede ejercer un papel equilibrador y modulador de los otros dos.

Es posible que en ocasiones, o con frecuencia, estés intentando a través de la comida lograr ese equilibrio; que trates de conseguir con la comida esos sentimientos de confortamiento, satisfacción y seguridad.

Las personas necesitan, desde el momento en que nacen, tener experiencias que estimulen y desarrollen este sistema de confortamiento. Cuando a lo largo de los años ha obtenido estas experiencias, en la persona adulta ante las emociones y situaciones difíciles se activa de modo automático este sistema.

¿Cómo se desarrolla este sistema de confortamiento?

A través de experiencias, desde el inicio de la vida, de afecto y cuidado. Ha de ser un afecto y un cuidado cálido y amable. El punto principal es la calidez, que envía señales verbales y no verbales de interés y cuidado que resultan consoladoras. La calidez estimula los sentimientos de conexión, y aparece cuando existen sentimientos de seguridad y confianza.

Dicho todo esto, ¿Cómo ayuda el Sistema de confortamiento a modular el de amenza?

Cuando un niño o niña siente una amenza, por ejemplo llora angustiada porque alguien le ha quitado algo que era suyo, o se siente triste porque ha suspendido un exámen, dependiendo de cuál sea la reacción de las personas encargadas de cuidarla se activará su sistema de confortamiento o no.

Si la respuesta es validar sus emociones, consolarla, darle apoyo y darle ánimo, se activará su Sistema de confortamiento.

Si la respuesta es rechazar sus emociones ( » no llores», «eres una quejica»), criticarla ( » claro, eso te pasa por no estudiar») , culparla («deberías ser capaz de defender lo tuyo»)… estaremos retroalimentando el Sistema de amenaza.

¿Por qué cuando de niña te confortan cuando te sientes mal, de mayor eres capaz de confortarte, consolarte y tratarte bien cuando tienes emociones desagradables y difíciles? Porque como te trataron te tratarás, y como te hablaron te hablarás.

Y por ese mismo motivo si fueron demasiado críticos contigo y te trataron con dureza, harás lo mismo contigo.

La evitación y la apertura hacia la vida

Algo también muy importante en relación a todo esto es que cuando se activa tu Sistema de amenaza es posible que des respuestas de evitacion aún cuando estas respuestas no sean lo más apropiado. Si sientes por ejemplo ansiedad social, es posible que evites el contacto con la gente, y esto te impida lograr determinadas experiencias gratificantes de amistad o pareja.

¿Qué hace el Sistema de confortamiento? Otro aspecto positivo de tener el Sistema de confortamiento bien desarrollado es que proporciona sentimientos de seguridad que hacen que la persona realice conductas de exploración, experimentación y apertura hacia las situaciones. Se produce más afrontamiento, te atreves más con las situaciones difíciles.

Cómo desarrollar el Sistema de Confortamiento

En los niños, es necesario un trato cálido, amable, lúdico, de apoyo, cercanía y respeto.

Si has llegado a adulta y notas que no tienes recursos para confortarte a ti misma cuando las cosas se ponen difíciles; si tomas recursos poco saludables para darte consuelo, como puede ser la comida, seguro que te vendrá bien poner el foco en desarrollar esta capacidad. Es un aprendizaje que se puede realizar en cualquier momento de la vida.

Se trata de desarrollar la autocompasión.

Existen muy variados ejercicios para hacerlo provenientes de la tradición budista. En el budismo Mahayana existe una amplia literatura sobre diversos tipos de imaginación compasiva. Curiosamente, en occidente, hemos tomado la imaginación compasiva de las tradiciones Theravada.

Color compasivo

¿Por qué la compasión se puede cultivar desde la imaginación?

Porque los diferentes sistemas cerebrales se activan independientemente de si el estímulo es interno (proveniente de la imaginación) o externo.

Si tienes hambre y ves una comida deliciosa ¿Qué le ocurre a tu cuerpo? Ver la comida estimula un área de tu cerebro que hace que segregues saliva y jugos gástricos.

Si tienes hambre e imaginas una comida deliciosa ¿Qué le ocurre entonces a tu cuerpo? Sí, le ocurre lo mismo, segrega saliva y jugos gástricos. Esta vez no hay comida delante pero esa imagen que has creado en tu mente es capaz de estimular los sistemas psicológicos de tu cuerpo que hacen que fluya saliva.

Lo mismo ocurre por ejemplo, con la activación sexual. El estímulo puede estar presente o puede ser algo que imagines, en ambos casos se activa el sistema sexual.

Igualmente nuestro sistema de confortamiento puede ser activado externa o internamente. Si cometemos un error, nos sentimos mal por ello, y alguien es amable, comprensivo y afirmativo, eso nos va a ayudar a resolver el sentimiento de estrés; nos sentiremos apoyados y confortados.

Por lo tanto, aprender a ser autocompasiva, y a generar pensamientos e imágenes compasivos te puede ayudar a confortarte cuando te sientas mal, sin necesidad de recurrir a nada externo.

Suele ser buena idea empezar con meditaciones relacionadas con imaginar un lugar seguro o un color compasivo.

Te voy a dejar una meditación que consiste en imaginar un color compasivo. La clave está en practicar el sentimiento de ser cuidado; en darle a ese color la cualidad de calidez y cuidado que harán que se active el sistema de confortamiento.

Durante la meditación haz muchas pausas y ve con lentitud.

Meditación Mi color compasivo. 

Dedica un momento a realizar varias respiraciones profundas y tranquilas.
Ahora imagina un color que asocies con la calidez, la amabilidad y la compasión. No te preocupes si no puedes imaginarlo vívidamente, lo importante es tener la sensación de que tu color compasivo está rodeándote.
Imagina ahora que tu color compasivo entra en ti , a través de la zona de tu corazón, y que lentamente se extiende a todo tu cuerpo.
Experimenta tu color compasivo como si tuviera sabiduría, amabilidad y fuerza.
Tu color compasivo tiene una cualidad esencial de amabilidad total.
Lleva a tu rostro una expresión de amabilidad a medida que haces el ejercicio.
Siente cómo ese color quiere cuidarte y ayudarte. Su único propósito es sanarte. Todo lo que desea es tu felicidad.
Céntrate en esa intención de tu color compasivo. Quédate con ello y cuando estés lista abre los ojos. 

He creado una meditación algo más elaborada y la he grabado para que simplemente puedas cerrar los ojos, escuchar y realizarla. Puedes descargarla y entrar a formar parte de mis suscriptores rellenando el formulario.
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Que lo disfrutes:

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Ojalá el post de hoy te haya sido de ayuda.

Si deseas tener una relación más autocompasiva con la comida y buscas ayuda para recorrer ese camino te ofrezco una sesión gratuita sin compromiso. En ellas podrás valorar si soy la persona apropiada para ello.

Un gran abrazo.