La pregunta es una herramienta poderosa que te puede ayudar a llegar a donde quieres.

Te ayuda a incrementar la consciencia, a observarte, a comprenderte.

Nunca hay que subestimar la capacidad de la consciencia para producir cambios.

Pero ¿qué preguntas hacerse? ¿cuándo? ¿cómo utilizar la información que se obtiene?

Hoy te ayudo a explorar ese momento concreto anterior a comer en exceso. El momento clave en que sientes la ansiedad por comer pero una vocecita interior te dice que no deberías hacerlo y se establece la lucha.

 

 

Preguntas que exploran la motivación

La base de todo es la motivación. Si no hubiese motivaciones encontradas no habría conflicto.

¿Qué es lo que quiero?

Tal vez la respuesta vaya por el lado de: » Lo que quiero ahora es comerme ese bollo».
Reconocerlo y validarlo será positivo.
No se trata de darse permiso para hacer lo que sea, pero sí para sentir y desear lo que sea.
También es cierto que es solo una parte de la realidad, y conviene traer a la consciencia lo que falta.

¿Qué me ha llevado a querer esto?

Aquí puedes explorar todo el tema de las emociones, pensamientos, situaciones… que te han llevado a sentir la ansiedad por comer.
¿Hay aburrimiento, soledad, estrés?
¿Hay pensamientos permisivos?
¿Hay alguna situación que ya tienes asociada con el hecho de comer en exceso? Llegar a casa, quedarte sola en casa, buffet libre, reunión familiar con comida de por medio, una hora determinada del día, ver la tele, leer…

¿Qué más quiero?

La primera pregunta te ayudaba a reconocer y validar lo que deseas a corto plazo.
Pero no es lo único que hay.
¿Qué quieres a largo plazo?
Quiero… aquí sale todo eso que es importante para ti, que conecta con tus valores.
¿Quieres salud, más energía, un peso más adecuado, sentirte más libre? Traelo al momento presente para poder decidir con más consciencia de todo el panorama lo que vas a hacer

¿Qué quiero realmente?

Aquí empiezas a decantarte.
Desde luego que lo ideal es decantarse por el largo plazo en cuanto a comer o no comer, pero cuidando al mismo tiempo el corto plazo.
Lo que lleva a otra pregunta.

¿Cómo atender al largo y al corto plazo a la vez?

¿Difícil?
Esta es una de las claves.
A ver quién renuncia a comer sin tener algo más entre manos con lo que darse relajación, consuelo, estímulo… o lo que sea que estés intentando darte con la comida.

Preguntas que exploran la emoción

¿Qué estoy sintiendo?

La mayoría de las personas lo experimentan como ansiedad.
Se siente mucha ansiedad cuando se desea comer algo que sabes que te aleja de objetivos importantes, que te va a engordar, o a empeorar la salud.
Pon nombre a esto que sientes y ve un poco más allá. Busca alguna otra emoción.

¿Dónde lo estoy sintiendo?

Estamos acostumbrados a sentir la emoción a nivel muy cognitivo.
Pero la emoción es cuerpo.
Explora los lugares en que sientes y cómo se expresa.
¿Sientes opresión en el estómago, ahogo, respiración agitada, confusión mental, hormigueo en los brazos?
Hacer esto te ayuda a distanciarte y a tolerar mejor esta ansiedad.
Empiezas a ser observadora de lo que te ocurre.

¿Qué estaba sintiendo justo antes de sentir el deseo compulsivo de comer (ansiedad por comer)?

En muchas ocasiones esa ansiedad por comer proviene de una emoción que no sabemos cómo manejar por si misma.
Las más frecuentes son soledad y aburrimiento. Pero también tristeza, ira, frustración, estrés…
Traer esto a la consciencia te guía.
¿Qué estoy tratando de evitar?
¿Qué es lo que no quiero ver?

¿Cómo me sentiré después si como?

Traer esto a la consciencia de la manera más vívida posible, visualizarlo, puede tener mucho efecto.

¿Cómo me sentiré si no como?

Igualmente, visualizar esa situación, y ser consciente de que puedes hacerla realidad, puede tener un gran efecto.

 

Preguntas que exploran el pensamiento

El pensamiento guía la acción, seas consciente de él o no.
De hecho te conduce más hacia donde él quiere cuando no eres consciente de él.
Conviene que te hagas preguntas acerca de ello para poder llevar tu las riendas.

¿Que estoy pensando?

Aquí puedes tirar de la cuerda hasta sacar la mayor cantidad posible de pensamientos saboteadores:
«No tiene importancia si como esto»
«Solo un trocito»
«Por un día no pasa nada»
«Me siento mal, necesito comerlo»
«No puedo resistirme»

¿Hacia dónde me lleva este pensamiento?

Sirve para hacerse consciente de la acción hacia la que te lleva ese pensamiento y de la cadena de acciones que viene después.
«Solo un trocito» Lleva a engañarse y coger un trocito, que lo que hace es incrementar el impulso, y coger cada vez un trozo más grande para terminar comiendo una gran cantidad de comida que te aleja de tu objetivo y genera una buen disgusto.
Hacerse consciente de ese pensamiento y de la cadena de acciones que trae detrás puede hacer que elijas renunciar a ese trocito.

Preguntas que exploran la decisión

¿Qué decido hacer?

Soy consciente de que esto no es tan sencillo como tomar una decisión.
No pretendo dar indicaciones alejadas de la realidad.
Pero esto no está tan alejado de la realidad como parece.
Simplemente hazte la pregunta, y observa lo que surge.

¿Qué es lo más difícil de hacerlo?

Si decides que en ese momento no vas a comer, hacerte esta pregunta te ayudará a entender un poco más dónde reside la dificultad.

¿Qué me ayudará a hacerlo?

Esto es una búsqueda de recursos.
Nos lleva a la siguiente pregunta, para mi mágica:
¿Qué necesito?
Puede ser tan simple como salir a dar una vuelta o tan profundo como replantearte algunas cuestiones vitales.

¿Cómo me puedo seguir cuidando?

Si decides que vas a comer en ese momento,
¿Cómo lo puedes hacer y aún así seguirte cuidando?
En la medida de lo posible puedes:
Elegir para comer algo que te guste
Comerlo despacio
Sentarte
Darte permiso para saborearlo y disfrutarlo
Tratar de comprenderte
Recordar que estás haciendo todo lo que puedes para cambiar esto

Y sobre todo, sobre todo:
Darte todo el cariño del mundo porque este es un momento difícil para ti y estás sufriendo.
Hay mucho dolor en todo esto.
¿Qué harías por una persona a la que amas profundamente si la vieses pasarlo mal?
Pues hazlo por ti pero multiplicado por 10.
Es lo menos egoísta que puedes hacer.
Recuerda que: Como te ames,  amarás
Es un hecho.

Ojalá el artículo de hoy te sirva de ayuda.

Te envío un enorme abrazo.