Como te conté en esta otra entrada, es importante distinguir entre estar bien y sentirse bien. Por más apetecible que resulte, no es posible ni adaptativo sentirse bien todo el tiempo. Los sentimientos desagradables (tristeza, ira, miedo, ansiedad, desesperanza…) tienen una función tan importante o más que los agradables (alegría, euforia, tranquilidad, amor…).

Cuando trabajamos sobre nuestros pensamientos, el objetivo no es sentirse bien, si no llegar a tener emociones  más ajustadas a la situación que se esté dando.

Si la amistad con una buena amiga se ha roto, es natural sentirse triste, sentir enfado, desconfianza, estar unos días abatida, quizá con dificultades para concentrarse, pensando mucho en lo ocurrido… Estas emociones y comportamientos ayudan a procesar la pérdida, a aprender de lo ocurrido y a afrontar la vida sin esa persona que era tan importante.

Si esos sentimientos de tristeza, enfado, abatimiento… son muy intensos o duran mucho tiempo, y si aparece baja autoestima, mucha ira hacia otras personas o no se pueden realizar las actividades diarias todo esto supone no solo que no nos sentimos bien, además no podemos estar bien, ni con nosotros mismos, ni con los demás, ni con nuestra vida.

Para poder seguir estando bien a pesar de la tristeza, el enfado, el miedo… podemos utilizar diferentes herramientas, una de las cuáles es tomas consciencia de las distorsiones cognitivas y aprender a cuestionarlas.

Existen diferentes listados de distorsiones cognitivas, ninguno de los cuáles es definitivo; el listado es una ayuda para poder ser críticos con nuestro propio pensamiento y no creer algo solo porque lo pensamos.

Listado de distorsiones cognitivas

Generalización excesiva. Creas una regla general y universal a partir de un hecho aislado. Si fracasaste una vez, siempre fracasarás.

Etiquetas globales. Usas etiquetas peyorativas de forma automática para describirte, en lugar de describir con exactitud tus cualidades.

Filtrado. Prestas atención solo a lo negativo y no reparas en lo positivo.

Pensamiento polarizado. Llevas las cosas a sus extremos, las expresas en términos de blanco o negro, sin un término medio. Si no eres perfecto, no vales nada.

Autorreproche. Te culpas constantemente de cosas que no pueden ser culpa tuya.

Personalización. Supones que todo tiene algo que ver contigo y te comparas con todos, siempre negativamente.

Leer la mente. Crees que no les gustas a los demás, que están enfadados contigo, que no les importas, etcétera, sin evidencia real alguna que apoye tus suposiciones.

Falacias de control. Te sientes responsable absoluto de todo lo que ocurre, o bien sientes que no tienes control sobre nada, que eres una víctima impotente.

Razonamiento emocional. Das por sentado que las cosas son como tú las sientes.

Puedes tener este listado a mano, y, cuando notes que tu reacción a una situación determinada no está siendo útil y te causa sufrimento, darte cuenta de qué distorsión o distorsiones estás cometiendo.