Hoy tengo el gusto de traer a mi blog a Alejandro Vera, nada menos que psicólogo y nutricionista, que a través de su consulta  presta atención a una diversidad de dificultades, entre ellas la de cuidar la alimentación de una manera sana y pensando tanto en el corto como en el largo plazo.

No dejéis de visitar su web (Grulla Psicología y Nutrición), que tiene un montón de información útil e interesante.

Os dejo con el artículo de Alejandro, en el que nos ayuda a ser conscientes de cómo el cuidar la alimentación no es una cuestión de prisas ni de un par de meses al año, sino una responsabilidad hacia nosotras y nuestro cuerpo que conviene que presente constancia a lo largo de todas las épocas del año.

 

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Por todos y todas es conocida la famosa operación bikini. Sin embargo, ¿esta realmente sirve para lograr nuestros objetivos?

 

El verano y la operación bikini

No es casualidad que todos los años, entorno a los meses de Abril y Mayo los gimnasios cumplan con su aforo. La primavera es un anticipo de lo que viene y de las prisas por llegar a tiempo, para que este verano sí, podamos lucir palmito en la playa.

La motivación no es únicamente adelgazar, los hombres generalmente, aprietan el acelerador para “ponerse fuertes”.

Este año, dadas las circunstancias que hemos vivido como consecuencia del COVID, la urgencia se ha vuelto mayor.

¿Por qué? Tras el confinamiento, muchas personas han visto como se deterioraba su imagen, debido a que se han movido menos, han comido más y/o no han podido llevar a la práctica sus entrenamientos.

Desde que hemos vuelto a la “normalidad”, es impresionante la cantidad de pacientes que están llegado a mi consulta de nutricionista, movidos por la urgencia de comenzar una dieta lo antes posible.

¿Y qué pasa con la salud?

En los últimos años hemos sido partícipes de una “revolución alimentaria” de la mano de movimientos como el “Real food” o la “Alimentación Consciente”.

Sin embargo, ¿esto demuestra una preocupación real por lo que comemos? Yo me atreveríaa decir
que en la mayoría de casos no, sino que seguimos viendo la comida como una forma únicamente de
lograr un cambio de imagen.

Esto no es algo malo en sí mismo, siempre y cuando se acompañe de sensatez, flexibilidad y no
coloquemos en nuestra silueta cosas que no deberían estar ahí, como nuestro valor personal o
capacidad de éxito.

¿Cuándo hacemos una operación bikini, estamos pensando en nuestra salud alimentaria? ¿no,
verdad?

Son todas estas razones las que me han motivado a hacer este artículo. Ahora te voy a contar
razones por las que el modo de afrontamiento de cambiar la alimentación durante unos meses y
olvidarnos el resto del año de ello, es algo que no va a funcionar:

5 Razones para no hacer la “operación bikini”

1. Las prisas no son buenas

Ya lo decía mi abuela: Las prisas no son buenas consejeras. Y así es, comenzar una dieta o cambio de
hábitos de alimentación motivados por la prisa, sólo hará aumentar la ansiedad. Como seguro sabes,
la ansiedad es uno de los peores enemigos a la hora de adelgazar. Así que, en primer lugar, paciencia.

2. Volverás al punto de inicio

Si todos los años comienzas una nueva operación bikini, es que algo no está funcionando bien. Un
cambio que no viene para quedarse, a fin de cuentas, es una pérdida de tiempo y de esfuerzo. Es
importante que entiendas que la mejor manera de bajar de peso es hacerlo de una manera
constante y progresiva, sin hacer conductas que ponen en riesgo la salud.
Se trata de generar nuevos hábitos que también contribuyan a nuestra salud física y psicológica, no
de llegar a la luna y poner la bandera.

3. El efecto rebote

Existe un fenómeno del que no se habla demasiado y que tampoco nombran todas las dietas
milagrosas o los productos que te aseguran resultados inmediatos: el efecto rebote. Está demostrado que cuando sufrimos una pérdida de peso repentina y muy acusada, el cuerpo activa su “sistema de alarma”. Esto quiere decir qué, nuestro organismo pondrá todos los recursos disponibles a trabajar para evitar continuar perdiendo grasa y así, enlentecer el metabolismo. Además, cuando sometemos al cuerpo a tal estrés, después, cuando volvemos a comer con normalidad, recuperaremos todo lo ganado.

4. Mira más allá

Los objetivos a corto plazo pueden producirnos alivio y en un principio, pueden acaparar toda nuestra atención. Las personas somos así, queremos algo y lo queremos ya. Sin embargo, créeme, vincularte con un proceso de adelgazamiento a largo plazo, te dará tranquilidad y pausa.

5. El verano no es la mejor época para hacer una super dieta

Comenzar una dieta, si venimos arrastrando hábitos de alimentación muy desajustados, es un
proceso duro y que lleva mucha concentración. Seguramente, el verano no sea el mejor momento
para hacerlo, debido a que es una época festiva, donde salimos mucho, cometemos excesos, étc. Lo
más probable es que acabes rindiéndote y abandonando el proceso.
Por otro lado, correr para en dos meses lograr un resultado definitivo e ideal, no es realista.

 

El control alimentario y el riesgo de TCA

 

Para finalizar este artículo quisiera hablarte sobre un tema verdaderamente preocupante, el aumento de la prevalencia de los trastornos de alimentación en los últimos años.

Los profesionales sanitarios venimos observando como cada vez son más personas las que presentan trastornos de alimentación de algún tipo.

Soy de la opinión que cualquier persona puede acabar siendo víctima de un trastorno de este tipo si se dan los ingredientes necesarios. El control llama al control, y cuantos más rígidos nos volvemos, más control sobre lo que hacemos (comemos, en este caso) queremos tener.

Por esta razón, un tipo de dieta muy restrictiva, fundamentada en un autocontrol exigente, nunca podrá ser considerado un modelo de salud.

Para concluir me gustaría decir que no tiene nada de malo ni es ningún pecado, querer mejorar nuestra imagen personal. Sin embargo, debemos ser conscientes de lo ineficaz que resulta cualquier intento inmediato y temporal para conseguir nuestros objetivos.
Hemos visto cómo este modelo de afrontamiento, donde nos ocupamos de nuestra alimentación
durante unos meses y después nos olvidamos, sirve para muy poco o para nada.
Además, bajar de peso, nunca debe ser sinónimo de descuidar nuestra salud mental.