Qué rabia da…

Qué rabia da cuando te dicen la frasecita.

«Lo que tienes que hacer es tener fuerza de voluntad»

Esto suelen decirlo familiares preocupados, que con toda su buena intención, tratan de ayudar a la persona que come compulsivamente.

  • Porqué es perjudicial poner el foco excesivamente en la fuerza de voluntad

Esto que se hace por intentar ayudar, no suele funcionar, porque a las personas que comen así, no les suele faltar la fuerza de voluntad.

El decirle esto de modo repetido a la persona que come de esa manera puede incluso ser perjudicial, por tres motivos:

  • Porque acaba creyéndolo, y ahora no sólo tiene el problema con la comida, si no una bajada de autoestima al llegar a interiorizar y pensar:  » No tengo fuerza de voluntad».
  • Porque al creérselo, de verdad puede llegar a tener poca fuerza de voluntad. Una acaba por ser aquello que cree que es.
  • Porque pone el foco en el lugar equivocado: no es un déficit de voluntad lo que está manteniendo este problema, y si te enfocas ahí, estarás perdiendo el tiempo y la energía.

Lo mejor es ayudar a esta persona a sentir que tiene esa voluntad fuerte y a potenciarla.

  • Cómo comprobar de modo realista cuánta fuerza de voluntad tienes

Lo que yo encuentro en las personas que comen compulsivamente es una gran capacidad de lucha y mucha fuerza interior . Son personas que han demostrado de sobra su fuerza de voluntad de formas muy variadas: estudiado carreras, afrontando retos laborales, creando familias, superando enfermedades, abordando con determinación traumas, cambiando de ciudad e incluso de país si ha sido necesario, criando hijos y dándoselo todo… para hacer todo esto es necesario dosis fuertes de fortaleza y determinación. Piénsalo, estoy segura de que encontrarás decenas de pruebas de que tienes mucha fuerza de voluntad ( o de que esa persona cercana que te preocupa la tiene). Y es muy, muy importante que lo veas y lo sientas. Es muy importante que ayudes a que esa persona cercana a ti lo vea y lo sienta.

 

tienes una gran fuerza de voluntad

 

  Te propongo un ejercicio

Para ello hay un ejercicio muy simple y a la vez muy eficaz.

Anota durante una semana todo aquello que se te ocurra que indique que tienes una voluntad fuerte ( o que indique que tu ser querido tiene una voluntad fuerte).

Anota grandes hechos de tu vida, como los que yo incluyo más arriba.

Y , muy importante, pequeños esfuerzos diarios que te indiquen que tienes una voluntad poderosa.

Algunos ejemplos:

  • Hablar de determinado tema con alguien aunque hubieses deseado evitarlo, porque sabes que a la larga será mejor.
  • Irte a dormir a tu hora, para descansar las horas que necesitas, aunque te hubiese gustado estar más rato… ( añadir lo que sea que hubieses preferido)
  • Ocuparte de papeleo, de rellenar impresos, de temas burocráticos que tengan un plazo aunque te de pereza.
  • Cepillarte los dientes siempre después de comer aunque no tengas ganas
  • Realizar en el trabajo tareas que preferirías aplazar o no hacer.
  • Madrugar
  • No comprarte algo que deseas muchísimo porque decides gastar ese dinero en otra cosa
  • No comer algo que te apetece ( no vale pensar en las veces en que sí comes lo que no te conviene, que lo hagas no anula las ocasiones en que logras no comer ).
  • Realizar tareas domésticas

Y se me ocurre infinidad de otros ejemplos. Es muy importante anotar todos para que tomes consciencia de tu voluntad; no te estás inventando nada, estás viendo la realidad; si llevas mucho tiempo centrada en lo negativo, ahora es importante que te centres en lo positivo para equilibrar; no se trata de negar la realidad, eso no te ayudaría, si no contemplarla en su conjunto.

  • Comprobar la fuerza de voluntad en el terreno de la comida

Incluso en el terreno de la comida podemos comprobar su determinación porque lo más paradójico es que muchas personas se meten en el lío de los atracones por un exceso de fuerza de voluntad, y que de haber reaccionado como lo hace la mayoría, no habrían llegado a donde están.

Esto ocurre de la siguiente manera:

Cientos de miles de personas se ponen a dieta: me quito el pan, menos fritos, macarrones pocos, más fruta, verduritas, etc.

¿Qué ocurre con la mayoría de estas personas? Que no llevan la dieta al extremo. O no consiguen seguir la dieta durante mucho tiempo, o no bajan mucho de peso, o no muy rápido…

Este aparente fracaso es lo que les salva de acabar cayendo en un problema más o menos grave con la comida

¿Pero qué ocurre con un pequeño porcentaje? Qué tienen más fuerza de voluntad que el resto, y lo llevan al extremo, con una restricción muy fuerte, con mucha bajada de peso, o muy rápido…

Y es entonces cuando se produce una presión fisiológica intensa (no olvidemos que el organismo va a luchar por su supervivencia y esa presión fisiológica significa que su cuerpo funciona de maravilla) y llegan los atracones.

Luego están las personas con sobrepeso u obesidad que se pueden pasar años, a veces toda la vida a dieta; ¿quién , sin fuerza de voluntad podría sobrellevar esto?

Incluso si nunca has estado a dieta, si nunca has hecho demasiados esfuerzos para cambiar… ¿qué tiene que ver con la fuerza de voluntad? Probablemente lo que ocurre es que no has conectado con la motivación que te movilizaría para el cambio.

Para cambiar son necesarios la determinación, el autocontrol y una voluntad fuerte. El problema reside en creer que eso es lo único necesario, sobre todo, creer que eso viene de serie o no viene, que no es necesario o posible ejercitarlo o fortalecerlo.

Cambiar depende del aprendizaje

Si te das atracones y no eres capaz de dejar de hacerlo, es porque no sabes cómo dejar de hacerlo, y necesitas aprenderlo.

Sería absurdo ponerle a un niño de 6 años una vez tras otra una multiplicación delante y pedirle que la haga sin enseñarle. Y cada vez que lo hiciera mal, sería incomprensible decirle que lo está haciendo mal porque no tiene fuerza de voluntad. Desde luego, una vez que se le enseña, será necesario que el niño practique, sea constante, se esfuerce y ponga en juego su capacidad de superar las dificultades y frustraciones que implica cualquier nuevo aprendizaje.

  • ¿Qué necesitas aprender para dejar de darte atracones?

Comer en exceso, darse atracones, comer de modo emocional… se sitúa en el plano de las necesidades, y es importante que aprendas a darte cuenta de qué estás necesitando en ese momento, y que aprendas a dártelo de modo saludable.

        1.Necesitas nutrirte con la comida

Como comenté antes, puede haber una presión fisiológica, por lo que es imprescindible comer normal, nutrir a tu cuerpo adecuadamente.

Y no solamente comer como quien le echa gasolina al coche; negar las cualidades de la comida a nivel gustativo, olfativo, visual… el placer que proporciona el comer, en algunos casos lleva a la persona a  descontrolar a la larga.

        2. Necesitas sentirte bien

Sentirse bien en general, es una necesidad; hacer «algo» para sentirse bien cuando te sientes mal, es instintivo, tu cuerpo y tu mente van a tender a ello.

Hay determinadas emociones que resultan desagradables, precisamente para que hagamos algo para eliminarlas.

Ahora bien, ese «algo» puede ser adaptativo, beneficioso para ti, o no serlo.

Pongamos la tristeza; es un sentimiento desagradable, a casi nadie le gusta ni le apetece sentirse así.

¿Cuál es la mejor forma de acabar con la tristeza? Dejarle que cumpla su función, permanecer con ella, volcándonos hacia el interior, conservando energía, para poder procesar la pérdida que ocurrió y que fue la que nos provocó esa tristeza. Una vez que esta emoción ha cumplido su función, ayudándonos con ello, se irá, dejaremos de sentirnos tristes. Algo importante aquí, es que la tristeza y las otras emociones desagradables, cuando se afrontan de este modo, no siempre se alejan de manera rápida, en ocasiones pueden estar bastante tiempo acompañándote.

Ahora bien, si cuando te sientes triste comes, ¿qué ocurre?

  • Ocurre algo positivo: dejas de sentir la tristeza, o al menos la atenúas, te consuelas, la olvidas un poco; y sobre todo y muy importante para que entiendas porqué comes una y otra vez ante emociones desagradables, esto ocurre de modo rápido, casi al instante.
  • Y ocurren varias cosas negativas:

Subes de peso

Empeoras tu salud

No permites que la tristeza cumpla su importante función, y la tristeza, en lugar de disminuir, a la larga aumenta.

Pongamos ahora el sentimiento de soledad. No me refiero a estar sin gente alrededor, si no a sentirse sola. Se puede estar rodeada de gente y sentirse muy sola, o estar sin nadie alrededor y no tener sentimiento de soledad.

¿Cuál es la mejor forma de acabar con el sentimiento de soledad? Dejarle que cumpla su función, que es hacernos conscientes de que necesitamos establecer y cultivar relaciones en las que exista intimidad, confianza y apoyo mutuo.

Si tomamos consciencia de esto, y vamos dando pasos, a nuestro ritmo, para generar ese tipo de relaciones, la emoción habrá cumplido su función y se alejará.

Si cuando te sientes sola lo que haces es comer, ocurrirá como con la tristeza: te sentirás mejor momentáneamente, pero no permitirás que el sentimiento te revele información importantísima acerca de lo que estás necesitando, ni permitirás que la emoción te proporcione la energía necesaria para ir hacia lo que quieres.

En definitiva, es importante que aprendas a desgranar la información valiosa que te viene a proporcionar cada emoción que entra en tu vida, y que aprendas a responder a ello del modo más beneficioso posible para ti.

¿Alguna vez has pensado que tus atracones, o tu descontrol con la comida vienen por falta de fuerza de voluntad? ¿Cuánto daño te ha hecho esta idea?